sábado, 20 de marzo de 2010

Botellón y aborregamiento

Cuando mi compañero de trabajo me ve maltratando psicológicamente a los alumnos que no les gusta o no quieren estudiar, porque no están mentalmente capacitados, suele decirme que me gusta hacer amigos; pero esto no podrán decirlo los alumnos y alumnas que ponen gran interés para formarse adecuadamente. Si con mi actitud irónica algunos reaccionan y toman conciencia de que no pueden desperdiciar las oportunidades que les brindan, vale la pena ejercer de broncas.
Al escuchar hoy las noticias y ver cómo han dejado dos plazas en la noche de ayer, seis mil chicos en Sevilla y diez mil en Granada en los más grandes aborregamientos, practicando el botellón, pienso que los chicos de la última generación son así:
Había buenos chicos, normalitos de los que no crean problemas, pero son pocos. Los había incluso listos, de los no le gusta estudiar, pues quieren que se lo den todo hecho. Los había de los que se andan buscando a sí mismos y no se encuentran. Los había espabilados, que se dejan llevar por zoquetes. Los había más cortos que las mangas de un chaleco, con los que apenas se puede mantener una conversación coherente. Los había de los que se creen inteligentes, porque son cracks jugando a la Play Station. Los había fumadores empedernidos, debido a su inconsciencia y estupidez. Los había de los que no se conforman con lo normal y lo sencillo y se complican la vida los listillos. Los había cobardes, que no se atreven a decir que no a tan absurda convocatoria. Los había pacifistas, que no reaccionan aunque los borrachos le falten al respeto. Los había ecologistas, a los que incomprensiblemente les gusta retozar sobre toneladas de basura. Los había prepotentes, porque sus padres son tremendamente ricos y les protegen si terminan en un altercado. Los había ambivalentes, porque en este país ya se considera algo normal pertenecer a la otra acera. Los había feos con ganas, que resultan hasta repulsivos. Los había regordetes, a los que sólo les gusta el deporte del tiro al plato. Los había de los que tienen que andar espatarrados para que no se les caigan los pantalones que llevan colgados de las caderas. Los había con tantos pircings que parecen chatarreros. Los había aficionados al fútbol y a los toros, al hip hop y a perder el tiempo ante la denigrante televisión y para terminar y no seguir, los había que se creen graciosos sin serlo. Lo que no entiendo es qué hacían allí tantas chicas, si no son tan tontas como ellos.
Esta juventud es la generación considerada más mal educada, formada y culta de la historia de España, dentro de la OCDE; aunque en consumo de drogas vamos a la cabeza, pero no tiene nada que ver con los jóvenes que aprovechan las oportunidades, se esfuerzan y están llamados a ser la élite económica y dirigente del país en el futuro; no me refiero a los políticos, que son todos muy mediocres.
¿Creéis que podemos ir a alguna parte con esta clase de jóvenes tan inconscientes y con los políticos que nos han conducido a esta aberrante situación?

CONSTANTE

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