viernes, 19 de marzo de 2010

El vino y las mujeres

Hoy recibí un e-mail de un buen amigo y me dio pie a un comentario sobre el plan de sostenibilidad del sistema de salud, que logra Sanidad con el pacto de austeridad del Gobierno y las autonomías, que se unen para reducir el gasto en 1.500 millones.
Eso es imposible y os preguntaréis por qué. Pues por la frase de Bernard Show que me envió el amigo: “los políticos y los pañales se han de cambiar frecuentemente, por idénticos motivos”.
Los políticos la cagan siempre y ya no podemos confiar en ellos.
Yo les podría explicar cómo lograr la austeridad total. Llevo 51 años trabajando en la construcción, alternando los 30 últimos como funcionario.
A los tres años sufrí una pulmonía doble y me salvó la penicilina. Para todas las enfermedades típicas infantiles ni me visitó el médico y no he muerto. A los catorce, un principio de pulmonía y otra vez actuó la penicilina. Desde entonces quedé inmunizado y nunca caí enfermo. Tuve cuatro médicos en la Seguridad Social y no conocí a ninguno de ellos. No he provocado el gasto de una peseta ni un euro a la Sanidad y me encuentro mejor que nunca. No he estado ni un día de baja ni por accidente ni por enfermedad, salvo los días de algunos mítines de Felipe González en los 80, porque tenía quien me sustituyera, o el día de Sant Jordi los últimos ocho años; ya lo saben los compañeros y no hace falta que se lo diga.
A veces pienso que soy tonto y hay gente que también lo cree, pero me voy con la cabeza bien alta y ya veréis como no tendré ningún tipo de reconocimiento de la administración; ni lo deseo, porque sólo he cumplido con mi deber.
Si recordáis los resultados del medicamentazo de hace unos años, os daréis cuenta que en este país es imposible que se funcione con normalidad, porque todo nos sale mal, gracias a la ineptitud de los gobernantes.
Me cayó la cara de vergüenza cuando leí que en el último trimestre de 2009 se habían dado de alta voluntariamente miles de perros que estaban de baja por la cara, por el miedo a entrar en los distintos EREs que han azotado al país.
¿Cómo he logrado prescindir de médicos y medicamentos? Pues porque sé cuidarme, no fumo y como me gusta mucho el vino y las mujeres, tengo la serotonina a tope, lo que ahuyenta todas las enfermedades psicosomáticas que conducen a las físicas. Ya sabéis que las medicinas producen efectos secundarios y propician otras enfermedades, entrando en una espiral interminable que nos conduce irremediablemente a la tumba, pero si es sin sufrimiento, mucho mejor. ¿O no?
Hay que cuidarse amigos. Si lo hiciésemos todos, no tendrían semejante problema los políticos de Sanidad ni los de los distintos gobiernos que nos agobian a impuestos para mantener el sistema.
No sé cómo reaccionaré cuando llegue por primera vez a un CAP u hospital e intenten mirar mi historial clínico, que no existe, y me remitan a varios meses más tarde.

CONSTANTE

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